INCUMBENCIA- ¿QUÉ VIENE? 23 DE AGOSTO DE 2021

SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

Cíclicamente sucede que con el cambio en la estafeta del control administrativo de las administraciones municipales o estatal, comienza la especulación y el cuchicheo respecto a quiénes acompañaran a los vencedores de las elecciones.

Es casi una tradición que los medios y líderes de opinión, desde su perspectiva, comiencen a dar nombre, apellido y posición, llenando los cuadritos más de arriba en el organigrama gubernamental, unos con la intención de informar, otros queriendo hacer lucir su pretendido conocimiento de los sentimientos de, en nuestro caso, la gobernadora electa, y otros más queriendo hacer ruido para llamar la atención de los que tienen alguna posibilidad de ser ungidos.

Mala praxis, de tirios y troyanos. Obviamente se origina cuando la cabeza no define lo antes posible los nombramientos. Es un tanto cuanto irresponsable que cualquiera que pretenda encabezar una administración estatal, no tenga más o menos claro a quienes le acompañarán en el ejercicio de la misma.

La ciudadanía necesita y debe conocer al equipo, sus perfiles y experiencia. Mucho de lo que se puede esperar de resultados, evidentemente dependerá de estos colaboradores.

Esta situación, considero, debería incluso ser parte de alguna ley reglamentaria que obligara a quien gane una elección y obtenga su constancia de mayoría, un plazo brevísimo para dar a conocer a sus colaboradores. Esto facilitaría inclusive los procesos de entrega recepción y permitiría que de forma mucho más efectiva transitaran los relevos.

Pero hoy, aquí estamos. Listas para acá y para allá. Twitts y post revelando la consulta al oráculo y quien debiera tomar la palabra, solamente diciendo que “se escogerán a las mejores mujeres y los mejores hombres, con probada capacidad y experiencia para desempeñar sus labores con el nivel de compromiso que la gente merece y necesita”. Pónganle el nombre y la fecha que quieran a la cita anterior.

El saber del gabinete no es una graciosa concesión.

Es una obligación que se debe exigir, pues, por supuesto y claramente, es de nuestra INCUMBENCIA.

MICROCUENTO

Una mirada tan fija que penetra. Esa expresión inquisidora, siempre me perturba. Sé que quiere respuestas, pero no soy capaz de armarlas, desconozco las preguntas y no me siento cómodo pidiéndole ayuda.

Creo que es tiempo de darnos nuestro espacio. Si quiero poder trabajar en paz, voy a tener que sacar de aquí a mi oso de peluche.