ESCUCHAR Y NO JUZGAR; ARMAS CONTRA LA DEPRESIÓN INFANTIL
El psiquiatra Oscar Raúl Quintero Mejines advierte sobre la importancia de detectar y atender a tiempo los síntomas de depresión en niñas, niños y adolescentes. El especialista subraya que el primer paso no está en el tratamiento clínico, sino en la reacción inmediata de los padres ante una confesión emocional.
Escuchar antes de actuar: la clave inicial
El psiquiatra comentó que cuando un hijo expresa sentirse deprimido, la prioridad no es corregir ni explicar, sino escuchar activamente. El especialista enfatiza que entrar en pánico o emitir juicios puede cerrar el canal de comunicación.
Asegura que frases como: “Gracias por confiar en mí” o “¿En qué te puedo ayudar?” resultan fundamentales para generar contención emocional. Este enfoque permite disminuir la barrera de miedo y abre un espacio seguro para el diálogo.
Depresión: una enfermedad, no una actitud
Oscar Quintero afirmó que uno de los errores más comunes es minimizar la depresión con frases como “échale ganas”. El especialista aclara que se trata de una alteración neuroquímica, influida también por factores sociales como el entorno familiar, escolar y digital.
“No se le puede pedir a un niño con una pierna rota que camine; de la misma forma, no se puede exigir normalidad a un adolescente deprimido sin tratamiento.”
Señales de alerta en menores
A diferencia de los adultos, la depresión en niños y adolescentes no siempre se manifiesta con tristeza visible. Las principales señales incluyen: irritabilidad constante, aislamiento social, cambios en el sueño (insomnio o exceso), alteraciones en la alimentación, bajo rendimiento escolar repentino y conductas agresivas o berrinches frecuentes.
Además, el entorno escolar (como el acoso) y familiar (conflictos entre padres) pueden ser detonantes importantes.
El “botiquín emocional” en casa
El concepto de “primeros auxilios emocionales” implica una serie de acciones preventivas y reactivas que los padres pueden implementar:
• Observación activa: detectar cambios de conducta.
• Acercamiento empático: expresar preocupación sin confrontación.
• Escucha sin juicio: evitar minimizar o corregir emociones.
• Validación emocional: reconocer lo que el menor siente.
• Disponibilidad constante: reforzar que no está solo.
Influencia de las pantallas y redes sociales
El especialista advirtió que el uso excesivo de dispositivos digitales es un factor de riesgo creciente. La exposición a “realidades idealizadas” en redes sociales puede generar sentimientos de inferioridad y aislamiento.
Entre sus recomendaciones, el psicólogo recomendó menos de 4 horas diarias de pantalla (idealmente menos de 2) , evitar dispositivos antes de dormir y supervisión parental en contenidos.
La luz de los dispositivos, además, altera los ciclos de sueño al simular luz solar en el cerebro, comentó.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Oscar Quintero afirmó que existen señales claras que requieren atención profesional inmediata: expresión de ideas suicidas o autolesiones, cambios severos en hábitos de sueño o alimentación, deterioro académico significativo, aislamiento extremo o conductas de riesgo.
El especialista también desmitifica que hablar de suicidio incite a cometerlo: “Preguntar directamente puede salvar vidas.”
Factores culturales y género
Aunque en consulta suelen presentarse más mujeres, esto responde en gran medida a factores culturales. A los hombres se les enseña desde pequeños a reprimir emociones, lo que dificulta que busquen ayuda.
Por último, afirmó que la depresión en menores no distingue edad, género ni condición social. Puede presentarse desde etapas tempranas, aunque es más frecuente en la adolescencia.
La preparación emocional de los padres es crucial. Saber qué decir y qué no decir puede marcar la diferencia entre el aislamiento y la recuperación.
Principales acciones recomendadas
Mantener la calma ante la confesión del menor, escuchar sin juzgar ni interrumpir, agradecer la confianza del hijo, utilizar preguntas abiertas: “¿En qué te puedo ayudar?”, observar cambios conductuales y emocionales, regular el uso de dispositivos electrónicos, supervisar el entorno escolar y social.
Además, el especialista llamó a no minimizar la depresión, ni normalizarla y buscar ayuda profesional ante señales de alarma. Hablar abiertamente sobre emociones, incluyendo el suicidio
La salud mental infantil y adolescente exige atención informada, oportuna y empática. La intervención temprana no solo mejora el pronóstico, sino que puede ser determinante para salvar vidas.

