COLIMA

A 45 AÑOS DE DISTANCIA, ANALIZAN RETOS Y APORTES DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS

*“Buscamos acercarnos a distintas instancias, tanto del sector privado como de la sociedad civil, ya que esto permitirá que el conocimiento generado en las aulas tenga un impacto real en los grupos sociales que más lo requieren”: Bárbara Mancera.

Con el propósito de reflexionar sobre las aportaciones, los retos actuales y el futuro de la investigación en el área del derecho, esta semana se realizó el conversatorio “Legado, Trayectoria y Porvenir: 45 años del Centro Universitario de Investigaciones Jurídicas (CUIJ)”, en el cual participaron colaboradoras, ex colaboradores, académicos e investigadores de este centro. El conversatorio de llevó a cabo en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima.

El ex colaborador del CUIJ y actual secretario particular de la rectoría, Francisco Coello Aguilar, dijo en su intervención que uno de los retos más grandes para estos espacios de investigación tiene que ver con los recortes financieros y la escasez de recursos públicos. Esto ha llevado a las instituciones, dijo, “a buscar con creatividad e innovación estrategias que les permitan acceder a más recursos para su operatividad”. En este sentido, añadió, “es importante buscar, a través de proyectos específicos, recursos de la iniciativa privada, tanto a nivel nacional como internacional”.

Comentó que es importante tener personal que sepa cómo acceder a financiamientos alternos y conocer las buenas prácticas y casos de éxito de otras instituciones en este rubro. “No podemos sentarnos a esperar que las cosas cambien, por eso es necesario saber trabajar en equipo y ejercer liderazgos desde la creatividad y la innovación”.

La actual directora del CUIJ, Bárbara Mancera Amezcua, señaló que, además del financiamiento, otro de los retos que enfrenta el centro son los cambios estructurales que vive el país en materia de investigación.

Esta situación, explicó, dificulta contar con investigadoras e investigadores adscritos de manera exclusiva a este espacio universitario. A ello se suma la necesidad de mantenerse vigente y competitivo en la oferta de capacitación continua. “La competencia también nos empuja a mejorar. Ya no basta con ofrecer un curso de derecho; ahora tenemos que diseñar cursos altamente especializados, accesibles y capaces de competir con los que ofrecen otras instituciones públicas, tanto a nivel nacional como internacional”, afirmó.

Otro reto señalado por la investigadora es el seguir manteniendo la calidad editorial, adaptando sus procesos a las nuevas tecnologías, además de contar con protocolos y reglas claras sobre el uso de herramientas como la Inteligencia Artificial. “El asunto no es satanizar a la IA, sino ir siguiendo la visión que tiene la Universidad de Colima de abrir, transparentar y regular esta herramienta, más que prohibirla. Esto nos va a permitir, como Centro, innovar sin que eso represente reducir la calidad editorial y tampoco poner en entredicho la autoría de quienes participan”.

Un reto más, añadió, tiene que ver con la estrategia de vinculación del CUIJ. Si bien el centro cuenta con un buen posicionamiento entre instituciones públicas locales y regionales, aún falta fortalecer su presencia en espacios representativos, como las cámaras empresariales y otros organismos. “Como centro de investigaciones jurídicas, buscamos acercarnos a distintas instancias, tanto del sector privado como de la sociedad civil, ya que esto permitirá que el conocimiento generado en las aulas tenga un impacto real en los grupos sociales que más lo requieren”, señaló.

En su turno, la profesora investigadora de la Facultad de Derecho y coordinadora editorial de la revista De Jure, Claudia Montaño Mejía señaló que los y las juristas por naturaleza tienen una mirada crítica: “Son profesionales a quienes les gusta leer, indagar y escribir, pero uno de los retos que tenemos  es formarnos en las herramientas de la investigación científica y conocer la metodología, ya que para tener mayor impacto en el mundo de la ciencia necesitamos acceder a espacios donde nos exigen una gran calidad”.

Para ella, una de las grandes virtudes del derecho es que, por vocación, es una ciencia interdisciplinaria, que se habla con disciplinas hermanas como la sociología, la economía, la historia, las ciencias políticas y la filosofía. “Tenemos que buscar esta conjunción de herramientas desde las ciencias humanistas y sociales, de tal manera que podamos llevar la discusión de los fenómenos jurídicos a esos espacios donde pueden tener más relevancia e impacto. Nos gusta mucho leer, escribir e investigar, y hay que hacerlo explicitando nuestros procesos, de tal manera que nos permitan validar los resultados”. 

En otro momento, Bárbara Mancera señaló que desde su creación en 1981 y hasta la actualidad, el CUIJ se ha posicionado como el único centro universitario especializado en investigaciones jurídicas en la región centro occidente del país. “Ésa, para mí, es una de sus grandes contribuciones, la de posicionarse a la vanguardia, además de incentivar la especialización de sus investigadores e investigadoras, así como generar y consolidar una revista científica como De Jure,que ahora es fácil de consultar a través de un código QR”.

Uno de los legados del Centro, añadió, es convertirse en un espacio seguro para el desarrollo de la investigación científica, así como de formación para las nuevas generaciones de profesionales del derecho. “Además, el CUIJ se ha consolidado como una instancia que tiene una oferta de capacitación y formación continua de calidad, como es el caso de la más reciente convocatoria al Diplomado en Derecho Laboral, el cual concluyeron exitosamente cincuenta personas de todas partes de la república”.

En otra de sus intervenciones, la investigadora Claudia Montaño señaló que uno de los grandes legados del centro, desde su vocación inicial, es seguir promoviendo la investigación, pero sobre todo desde una mirada crítica, propositiva y transformadora sobre el conocimiento de la ciencia jurídica. “El legado, entendido como una riqueza que perdura y se hereda a nuevas generaciones, en el caso del CUIJ, es el de formar a nuevos profesionistas con una vocación transformadora, preparados para atender problemáticas que por mucho tiempo habían estado invisibilizadas en nuestra sociedad”.    

Por último, Francisco Coello dijo que el CUIJ, en un futuro, está llamado a ser un espacio que albergue un conocimiento desde la inter y multidisciplinariedad, utilizando las nuevas tecnologías y las herramientas digitales que acerquen estos saberes a las nuevas generaciones. “El flujo de la información en la actualidad es vertiginoso y espacios como el Centro Universitario de Investigaciones Jurídicas deben adaptarse a esa realidad en la formación de las nuevas generaciones de abogados y abogadas”.

Durante el conversatorio, participó como moderadora la profesora Mónica González Torres, quien dirige también la Unidad para la Atención Integral de la Discriminación y Violencia de Género en la Universidad de Colima