A 99 años de su martirio: el colimense San Miguel de la Mora, el sacerdote que prefirió morir antes que renunciar a su fe
Colima, México. La historia de San Miguel de la Mora de la Mora permanece como uno de los testimonios de fe más significativos surgidos de la región. Nacido el 19 de junio de 1878 en Tecalitlán, Jalisco, territorio que en ese tiempo pertenecía a la Diócesis de Colima, dedicó su vida al servicio de la Iglesia como capellán de la Catedral de Colima, donde fue reconocido por su sencillez, disciplina, puntualidad y, sobre todo, por su constante apoyo a los más necesitados.
Durante los años de la persecución religiosa en México, el gobierno de Colima se convirtió en el primero del país en exigir que los sacerdotes se registraran para obtener autorización oficial para ejercer su ministerio. En respuesta, el obispo y el clero rechazaron la medida al considerar que atentaba contra su libertad religiosa y su fidelidad a la Iglesia.
Ante la expulsión y persecución de los sacerdotes, Miguel de la Mora permaneció oculto para continuar atendiendo espiritualmente a los fieles. Sin embargo, fue localizado por las autoridades militares, quienes le exigieron reabrir el culto en la Catedral en desacato a las instrucciones de su obispo. Al negarse, decidió abandonar la ciudad.
Su libertad duró poco. En el camino fue capturado y presentado ante un general que ordenó su fusilamiento.
Los testimonios históricos relatan que el sacerdote caminó serenamente hacia el lugar de su ejecución. Antes de morir, sacó un rosario y comenzó a rezarlo. Con la oración en sus labios y el rosario entre sus manos, cayó abatido por las balas al mediodía del 7 de agosto de 1927.
Décadas después, la Iglesia Católica reconoció su sacrificio como un auténtico testimonio de fidelidad a la fe. Hoy, San Miguel de la Mora de la Mora forma parte del grupo de mártires mexicanos canonizados y es recordado como un símbolo de fortaleza espiritual y convicción religiosa.
Su historia continúa inspirando a miles de creyentes y ocupa un lugar especial en la memoria histórica de Colima y de la Iglesia en México.
Frase destacada:
«Con un rosario entre las manos y una oración en los labios, San Miguel de la Mora escribió una de las páginas más conmovedoras de la historia religiosa de México.»

