EXPANSIÓN PORTUARIA DEBE PROTEGER A TODOS LOS SECTORES
Con más de cuatro décadas de experiencia vinculada al sector portuario, el capitán Héctor Mora Gómez, exdirector de la Administración Portuaria de Manzanillo plantea que el nuevo puerto debe avanzar acompañado de pescadores, salineros, empresarios y habitantes; considera que la expansión es necesaria ante el crecimiento de la carga y la presión que actualmente enfrenta la infraestructura portuaria.
«“Estoy a favor de todas las actividades productivas del país”, afirmó, al señalar que el crecimiento portuario debe ir acompañado de la protección de pescadores, salineros, comerciantes, prestadores de servicios turísticos y habitantes de las zonas involucradas.»
Afirmó que el desarrollo del puerto de Cuyutlán es necesario y puede convertirse en una oportunidad estratégica para Manzanillo, Colima y el país, siempre que se realice de manera ordenada y con respeto al medio ambiente y a las actividades productivas de la región.
Mora Gómez sostuvo que su respaldo al proyecto parte de su experiencia en la actividad portuaria nacional e internacional y no de intereses políticos o económicos.
Cuyutlán, una necesidad ante el crecimiento de la carga
Uno de los principales planteamientos del capitán es que la discusión sobre Cuyutlán debe partir de una realidad logística: Manzanillo necesita ampliar su capacidad.
Explicó que el puerto ha alcanzado un nivel de operación que limita la posibilidad de recibir mayores volúmenes de carga, mientras que las necesidades de comercio y logística continúan creciendo.
Desde su perspectiva, la ubicación geográfica de Manzanillo y sus conexiones terrestres lo mantienen como un punto estratégico para el movimiento de mercancías, por lo que ampliar su infraestructura no solamente representa una decisión para el municipio, sino una acción vinculada directamente con la competitividad nacional.
Mora Gómez incluso señaló que a nivel mundial existe una necesidad creciente de infraestructura portuaria y nuevas posiciones de atraque, por lo que consideró que detener el crecimiento de Manzanillo no resolvería la demanda logística, sino que podría trasladar el problema hacia otros puntos.
El reto: crecer sin afectar a quienes ya viven y trabajan en la zona
Uno de los puntos que mayor debate genera alrededor del proyecto es su impacto ambiental y social. Ante ello, el capitán reconoció que las preocupaciones de pescadores, salineros y habitantes de comunidades cercanas son legítimas, pero sostuvo que desarrollo portuario y protección ambiental no tienen por qué ser conceptos incompatibles.
“Todo se puede”, expresó al referirse a la posibilidad de diseñar soluciones de ingeniería que permitan mantener condiciones adecuadas para las actividades productivas y, al mismo tiempo, desarrollar infraestructura portuaria.
Su planteamiento central es que el proyecto debe construirse de la mano con los sectores que actualmente dependen de la zona, particularmente quienes realizan actividades pesqueras y salineras.
Menos camiones y menos presión para Manzanillo
Otro de los argumentos expuestos por Mora Gómez está relacionado con la movilidad. De acuerdo con su experiencia, el desarrollo de Cuyutlán permitiría trasladar parte de las operaciones que actualmente se concentran en la zona urbana y portuaria de Manzanillo.
Incluso señaló que una de las terminales que actualmente opera en San Pedrito podría eventualmente trasladar operaciones a la nueva infraestructura, lo que representaría una reducción importante en el movimiento de vehículos de carga.
El efecto, sostuvo, podría extenderse a zonas como Jalipa y Colomos, donde actualmente se han desarrollado patios externos para atender las necesidades derivadas de la actividad portuaria.
Su conclusión es contundente: un puerto mejor planeado puede disminuir la necesidad de patios externos y contribuir a reducir la presión logística sobre Manzanillo.
Un proyecto que, asegura, tiene más de 20 años de antecedentes
Mora Gómez recordó que la idea de desarrollar infraestructura portuaria en Cuyutlán no es reciente. Explicó que durante su gestión al frente de la administración portuaria, entre 2003 y 2006, ya existían trabajos y propuestas relacionadas con el desarrollo de esta zona.
Incluso recordó la participación del arquitecto Esquerra en documentos y propuestas de planeación portuaria de aquella época, así como planteamientos que consideraban la posibilidad de trasladar determinadas operaciones hacia Cuyutlán.
Por ello, consideró que el proyecto actual debe entenderse como la evolución de una visión de largo plazo sobre el crecimiento de Manzanillo, y no como una decisión surgida recientemente.
Rechaza intereses políticos o económicos
Ante las versiones que relacionan su postura con intereses particulares, Mora Gómez fue enfático al señalar que no representa a empresas para promover el proyecto y que tampoco tiene interés en regresar a ocupar la dirección del puerto.
Recordó que actualmente tiene 67 años y que su proyecto personal no contempla regresar al servicio público. También descartó que exista una intención de participar directamente en la política electoral, pese a reconocer que mantiene relación personal con integrantes de distintos partidos y sectores políticos.
Su postura, dijo, responde a su experiencia y conocimiento de la actividad portuaria. «“Me piden mi opinión y yo la doy”, resumió.»
Una visión para los nuevos liderazgos de Manzanillo
La conversación también abrió un segundo tema de interés: el perfil que deberían tener quienes aspiren a encabezar los próximos proyectos políticos y gubernamentales de Manzanillo.
Mora Gómez consideró que quienes busquen representar a la ciudad deberían tener arraigo, trayectoria, honestidad y resultados comprobables a lo largo de su vida, más allá de los logros obtenidos durante los últimos años.
Desde su perspectiva, un futuro liderazgo debe conocer profundamente a Manzanillo, tener un proyecto de vida ligado a la ciudad y contar con una trayectoria que permita a la ciudadanía conocer quién es y qué ha hecho.
«“Que haya demostrado a lo largo de la vida ser honesto”, señaló al hablar de las características que debería tener un candidato o candidata.»
También consideró importante que quienes aspiren a gobernar Manzanillo tengan experiencia y éxito en su actividad profesional antes de buscar una responsabilidad pública.
Desarrollo, empleo y visión de futuro
Más allá de la discusión política, Mora Gómez planteó que el debate sobre Cuyutlán debe centrarse en qué necesita Manzanillo para las próximas décadas. Para el exdirector portuario, el crecimiento de la infraestructura puede generar empleos, fortalecer la logística nacional y abrir nuevas oportunidades para las siguientes generaciones.
Pero también insistió en que el puerto no debe convertirse en la única actividad económica de Manzanillo. Turismo, pesca, producción de sal, comercio y actividad portuaria, sostuvo, pueden coexistir si existe planeación y voluntad para encontrar soluciones.
En ese sentido, su mensaje se resume en una premisa: el desarrollo no tiene que significar renunciar a la identidad de Manzanillo ni a las actividades que históricamente han dado sustento a sus comunidades.
Con una trayectoria de más de 41 años en el sector, Mora Gómez mantiene así una posición favorable a Cuyutlán y a la expansión portuaria, pero bajo una condición que coloca en el centro del debate: que el crecimiento económico avance acompañado de responsabilidad ambiental, planeación y respeto a quienes viven y trabajan en el territorio.

