GOBERNABILIDAD AL GARETE, ESPACIOS CERRADOS – TEXTOS AL MINUTO

J Jesús Jiménez

La crisis en que termina el actual gobierno estatal, es producto de una secuencia de corrupción que proviene de varios sexsenios anteriores pero que en este del tecnócrata formado en las aulas del neoliberalismo, Ignacio Peralta Sánchez, tuvo su máxima expresión, equivalente a la corrupción en que terminaron 6 décadas de gobierno priista y 30 años de praianismo, con Enrique Peña Nieto.

Paralizada la administración pública con un gobernador tránsfuga que no se le ve por ninguna parte y sin decoro ni honor, en todas partes es visible el fracaso absoluto del gobernador Nacho Peralta y de sus titiriteros, quienes andan gritando aquí y allá en contra de la 4T.

Me considero un sindicalista, aunque sin trabajo y sin sindicato; pero soy solidario con las causas de los obreros y lamento que no estén forjados en la disciplina marxista, para que comprendan las relaciones de producción y sepan dónde están parados. Porque estaban parados, efectivamente, en el contexto o en el consenso de la corrupción guiados así por liderazgos charros que, al igual que los directivos de las universidades públicas, vegetaban en el confort con las las migagajas que les arrojaban los gobiernos prianista y servidumbre de esta doctrina satánica, el neoliberalismo.

Sin embargo, las y los trabajadores sindicalizados aunque hayan dado muestras fehacientes de falta de cohesión ideológica, de nula solidaridad y de fraternidad con trabajadores de confianza o de base o en vías de alguna mejora de seguridad laboral; no obstante eso, peor sería que no tuvieran sindicato.

Los movimientos revolucionarios de transformación, valga la redundancia, se han apoyado en las fuerzas populares, en las organizaciones urbanas, campesinas e indígenas. Y el ejemplo más claro fue la gran alianza que el gobierno cardenista tuvo con los trabajadores del campo y la ciudad, es decir, con los sindicatos y las organizaciones campesinas o ligas de comunidades agrarias.

Estoy convencido que la Cuarta Transformación debe seguir respaldando el sindicalismo libre y democrático.

Así como Cárdenas respaldó la movilización popular y en el combate al fascismo los obreros latinoamericanos se organizaron contra este sistema criminal, liderados por el sabio Vicente Lombardo Toledano; el gobierno de Andrés Manuel López Obrador respalda a las clases populares y a los sindicatos y a los trabajadores organizados para que mejoren sus organizaciones y su realidad social, y puedan defenderse del embate de la derecha neoliberal fascista, en donde anida Claudio X con sus palafraneros del Pan, Prd y Pri.

Como consecuencia del deterioro, del fracaso absoluto de la administración pública estatal por estos bandoleros del neoliberalismo y que en Colima el gobernador del estado Nacho Peralta apenas es una cabeza porque hay más y están todavía gozando de privilegios de la corrupción pública; se han dejado al garete, en la anarquía total, espacios de gobierno y corporaciones policiales, estas últimas del mayor riesgo, pues abandonaron el cuidado de la seguridad de las personas y de su patrimonio.

El parque La campana, anexo a las pirámides bajo el control del INAH, desde el principio presenta irregularidades en su funcionamiento . Hay una falta de criterio respecto a la importancia de estos espacios que son verdaderos recursos para la salud pública y asombrosa expresión del entorno.

No entiendo por qué el espacio ecológico de la campana fue dividido del espacio arqueológico que ,a mí entender, es una sola área. Entiendo que fue parte del enjuague para hacer negocios mobiliarios con los terrenos aledaños donde, sin respetar la rivera natural del Támesis colimense, se construyen ahí día y noche mansiones de ensoñación.

Sin duda que este despacio será atendido con esmero, atingencia y con una visión de su importancia social por el gobierno democrático y responsable que encabezará Indira Vizcaíno.

Dejo a ustedes las imágenes que hablan por sí solas respecto de lo que ocurre en La Campana en estas horas. No sin antes señalar que aunque me parece la lucha de los trabajadores y las trabajadoras poco solidaria con el resto de las fuerzas laborales colimenses, es legítima. Pero también considero que debieron hacer un poco más de sacrificio unos días más y no perjudicar a la población usuaria de servicios y de espacios públicos, negando servicios o cerrando accesos. Y lo mismo digo de las corporaciones policiales que entraron en el relajamiento de sus funciones al cuidado del patrimonio y la seguridad de las personas. Fue algo así como si en plena guerra las tropas desertaran de las filas de la responsabilidad social y laboral.

Si los trabajadores organizados y el personal de seguridad pública soportaron todo un sexenio de vandalismo y atrocidades ¿por qué no habrían de esperar solamente unos días más en que, sin duda, el no-pago -¡vaya palabrejas, se iniciará a resolver.