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LOS RETOS DE VIVIR DE LA CAÑA

La actividad cañera continúa siendo rentable, pero las condiciones han cambiado y ahora los productores necesitan obtener mayores rendimientos de sus parcelas para enfrentar el incremento de costos y los menores niveles de rentabilidad registrados durante los últimos dos años.

Así lo señaló Javier Guardado Plasencia, presidente de la Unión Local de Productores Cañeros Abastecedores del Ingenio Quesería, quien sostuvo que el productor debe ser actualmente más eficiente y productivo para mantener la viabilidad económica de la actividad.

“Hace tres años era súper rentable”, explicó, al señalar que anteriormente incluso un productor que no destinara tantos recursos al manejo de su parcela podía obtener buenos resultados. Actualmente, dijo, la situación es diferente.

Más toneladas, mejor manejo y mayor eficiencia

El reto está ahora en obtener la mayor cantidad posible de toneladas por hectárea, mediante una adecuada preparación de las parcelas, fertilización, manejo del cultivo, disponibilidad de agua y una correcta programación de la cosecha.

En algunas zonas productivas, señaló, existen rendimientos de 100, 120 y hasta 130 toneladas por hectárea. Pero producir más toneladas no es el único factor que determina el ingreso final.

También resulta fundamental la cantidad de azúcar recuperable que puede obtenerse de cada tonelada de caña.

KARBE: el indicador que puede cambiar el ingreso del productor

Uno de los conceptos técnicos más importantes abordados durante la entrevista fue el KARBE, indicador relacionado con los kilogramos de azúcar recuperable a partir de una tonelada de caña bajo la base establecida para la liquidación.

La calidad de la materia prima, su madurez, limpieza y frescura influyen directamente en el resultado. Por ello, explicó el dirigente, una caña bien cortada, limpia, madura y trasladada oportunamente al ingenio puede permitir una mayor recuperación de azúcar. El factor tiempo es especialmente importante.

Después de que la caña es quemada, comienza un proceso de deterioro. Si permanece demasiado tiempo antes de llegar a fábrica, puede perder calidad y disminuir su potencial de recuperación de azúcar. Por ello, la coordinación entre productor, cosecha, transporte e ingenio se vuelve fundamental.

En otras palabras: no basta con producir muchas toneladas; también hay que producir caña de calidad y entregarla oportunamente.

Agua y productividad

La disponibilidad de agua también aparece como uno de los factores estratégicos para mantener los rendimientos.

El dirigente destacó el trabajo del Módulo Peñitas y aseguró que existen zonas donde las condiciones de suelo, clima y disponibilidad de agua permiten obtener buenos resultados productivos.

Regiones de Colima y Jalisco, particularmente en municipios y comunidades vinculadas a la zona de abastecimiento de Quesería, representan una parte importante de la producción que llega al ingenio.

Entre las zonas mencionadas están Tonila, Pihuamo, Zapotitlán de Vadillo, Tecomán, Colima, Villa de Álvarez, Cuauhtémoc y Coquimatlán, además de áreas de Michoacán.

Alerta por cochinilla y mosca pinta

El manejo fitosanitario constituye otro de los desafíos. Durante la entrevista se alertó sobre la presencia de cochinilla y el inicio de la aparición de mosca pinta, por lo que se hizo un llamado a los productores para reportar oportunamente cualquier presencia de plagas.

La estrategia, explicó Guardado Plasencia, consiste en actuar de manera coordinada entre productores, organización cañera e ingenio para evitar que los problemas fitosanitarios alcancen niveles difíciles de controlar.

El llamado es particularmente relevante porque una plaga fuera de control puede afectar directamente el rendimiento de las parcelas y, por consecuencia, el ingreso de las familias productoras.

De los camiones cañeros a los autobuses

La entrevista también reveló una transformación en las condiciones de traslado de los trabajadores agrícolas.

De acuerdo con el dirigente, anteriormente los cortadores de caña podían ser transportados en camiones de redilas, una práctica que generó accidentes y riesgos para los trabajadores.

Actualmente, aseguró, las cuadrillas son trasladadas en autobuses, con la intención de mejorar las condiciones de seguridad durante los desplazamientos.

También se proporciona equipo y herramientas para el trabajo, incluyendo protección para las piernas, machetes y otros implementos necesarios para el corte.

Albergues para trabajadores y sus familias

Uno de los aspectos sociales más relevantes es la situación de los albergues cañeros. El dirigente señaló que existen cuatro albergues vinculados con la actividad y que durante la temporada de zafra pueden concentrar a cientos de trabajadores y sus familias.

La organización, explicó, ha realizado inversiones para mejorar las condiciones de infraestructura y servicios.

Entre las acciones mencionadas están:

–              Atención médica;

–              Médicos en los albergues;

–              Suministro de agua;

–              Electricidad;

–              Limpieza;

–              Mantenimiento;

–              Actividades de salud preventiva;

–              Coordinación con autoridades sanitarias;

–              Equipamiento para los trabajadores.

Durante la temporada de zafra, los servicios básicos son proporcionados a los trabajadores. Fuera de ella, quienes permanecen en los albergues deben cubrir únicamente el consumo de electricidad, de acuerdo con lo explicado en la entrevista.

Cero tolerancia al trabajo infantil

Otro de los puntos destacados fue la prohibición de que menores participen en el corte de caña. El dirigente afirmó que no se permite que niños suban a los vehículos de transporte de trabajadores ni que participen en las labores de corte.

También señaló que existe coordinación con la Fundación Beta San Miguel para fortalecer acciones relacionadas con seguridad y condiciones laborales.

El tema representa una línea periodística que puede ser investigada a profundidad para conocer cómo se realizan las inspecciones, qué protocolos existen y qué instituciones participan en la prevención del trabajo infantil.

El futuro dependerá de la productividad

La conclusión del dirigente es que el cultivo de la caña no ha dejado de ser rentable, pero la etapa de altos márgenes de años anteriores ha quedado atrás.

El productor tendrá que ser más eficiente, controlar costos, elevar el rendimiento por hectárea, cuidar la calidad de la caña y atender oportunamente las plagas.

La expectativa, sin embargo, es que después de dos años complicados pueda comenzar una recuperación.

La nueva realidad del campo cañero de Colima se resume en una ecuación sencilla: producir más, producir mejor y entregar la caña en las mejores condiciones posibles.

Para miles de familias productoras, esa diferencia puede determinar si la caña continúa siendo un negocio viable o si los altos costos terminan por poner en riesgo la permanencia del cultivo.