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Proponen alberca olímpica en mar abierto en Manzanillo

La construcción de una alberca olímpica de aguas abiertas en la Escollera de Playa Las Brisas, podría representar uno de los proyectos deportivos y turísticos más ambiciosos para Manzanillo en los últimos años. La propuesta, impulsada por Roberto Michel Galindo, promotor de las competencias de aguas abiertas en Colima, busca aprovechar las condiciones naturales de la bahía para desarrollar una infraestructura especializada dentro del mar que permita la realización de entrenamientos, competencias nacionales e internacionales y actividades recreativas vinculadas al deporte acuático.
«El objetivo es que sea una alberca, no un balneario. Queremos que sea un espacio donde se viva la experiencia de nadar en agua salada, bajo las medidas reglamentarias internacionales, para el entrenamiento y la competencia», señaló Michel Galindo.
Explicó que el proyecto no contempla la construcción de una alberca convencional, sino un espacio delimitado en el mar que cumpla con los lineamientos de World Aquatics, antes Federación Internacional de Natación (FINA). Precisó que la propuesta se ubica en la Escollera de Las Brisas por las características naturales de protección que ofrece esa zona, aunque reconoció que todavía será necesario realizar estudios técnicos para determinar el tipo de infraestructura que deberá instalarse.
Michel Galindo añadió que el proyecto no estaría destinado únicamente a la natación, sino que permitiría desarrollar un complejo para múltiples disciplinas acuáticas como triatlón, acuatlón, duatlón, kayak, canotaje e incluso otras actividades relacionadas con el mar, convirtiéndose en un nuevo atractivo para el turismo deportivo y en un punto de encuentro para deportistas nacionales e internacionales.
La iniciativa no surge de manera improvisada. Manzanillo ya cuenta con antecedentes importantes en la organización de eventos de aguas abiertas. El 24 de mayo de 2025, Playa Las Brisas fue sede de la competencia Aguas Abiertas Manzanillo, donde se desarrollaron pruebas de 250 metros, 500 metros, un kilómetro, tres kilómetros y seis kilómetros, reuniendo a competidores provenientes de distintas entidades del país. La respuesta obtenida permitió consolidar el evento y, un año después, el 23 de mayo de 2026, se realizó nuevamente la competencia con una participación exitosa, confirmando que existe interés por este tipo de actividades y que el puerto posee la capacidad logística para organizarlas.
Estos antecedentes fortalecen el argumento de quienes impulsan la construcción de una infraestructura permanente, pues demuestran que Manzanillo ya forma parte del calendario nacional de aguas abiertas y que el turismo deportivo relacionado con esta disciplina comienza a consolidarse.
A nivel internacional, la propuesta tiene referentes exitosos. En ciudades como Sídney, Australia, la alberca oceánica Bondi Icebergs opera desde hace décadas como un espacio para entrenamiento, competencia y recreación, administrada por un club deportivo mediante una concesión pública. En Copenhague, Dinamarca, los Harbour Baths transformaron antiguos espacios portuarios en centros de convivencia y deporte acuático administrados por el gobierno municipal, impulsando la recuperación urbana y el turismo. En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, las albercas de agua salada forman parte del equipamiento público y son operadas por el municipio, mientras que, en diversas ciudades costeras de California, Estados Unidos, existen circuitos permanentes para aguas abiertas administrados por asociaciones deportivas, universidades y organismos sin fines de lucro.
México también ofrece ejemplos que respaldan la viabilidad del turismo deportivo asociado a las aguas abiertas. Destinos como Cozumel, La Paz, Bacalar y Mazatlán organizan competencias nacionales e internacionales que atraen a miles de atletas, entrenadores y visitantes cada año, generando una importante derrama económica para hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y prestadores de servicios turísticos. En estos casos, el éxito ha dependido de una estrecha coordinación entre autoridades gubernamentales, asociaciones deportivas, iniciativa privada y sector hotelero.
Desde esa perspectiva, la propuesta para Manzanillo podría convertirse en una oportunidad para diversificar la economía local. Una alberca olímpica de aguas abiertas permitiría atraer concentraciones de selecciones nacionales, campamentos de entrenamiento, clínicas deportivas, eventos universitarios y competencias internacionales durante gran parte del año, aprovechando las condiciones climáticas privilegiadas de la costa colimense.
Especialistas coinciden en que el puerto cuenta con varios factores que juegan a favor del proyecto: temperaturas cálidas durante la mayor parte del año, una bahía con zonas protegidas, infraestructura hotelera consolidada, conectividad carretera y aeroportuaria, así como experiencia en la organización de eventos deportivos. Sin embargo, también advierten que una obra de esta naturaleza requiere estudios técnicos de ingeniería costera, comportamiento del oleaje, corrientes marinas, impacto ambiental, seguridad marítima y compatibilidad con las operaciones portuarias.
Otro aspecto fundamental será el modelo de administración. La experiencia internacional demuestra que este tipo de proyectos tienen mejores resultados cuando operan bajo esquemas de colaboración entre los sectores público y privado. Entre las alternativas destacan asociaciones civiles, fideicomisos turísticos o modelos de asociación público-privada, donde el gobierno mantiene la propiedad y supervisión de la infraestructura, mientras que organismos especializados se encargan de la operación, mantenimiento, promoción y organización de competencias.
En el caso de Manzanillo, la ubicación propuesta dentro de una zona federal implica que el proyecto necesariamente deberá construirse mediante una coordinación institucional entre ASIPONA Manzanillo, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Capitanía de Puerto, el Gobierno del Estado de Colima, el Ayuntamiento de Manzanillo, universidades, asociaciones deportivas y el sector empresarial.
Más allá de una obra de infraestructura, la propuesta representa una visión de largo plazo para posicionar a Manzanillo como un destino especializado en turismo deportivo de mar. Los antecedentes de las competencias realizadas en 2025 y 2026 demuestran que existe una base organizativa y un creciente interés por las aguas abiertas. Si el proyecto logra consolidarse mediante estudios técnicos, financiamiento, planeación estratégica y una coordinación efectiva entre los tres órdenes de gobierno y la iniciativa privada, podría convertirse en un nuevo motor para el desarrollo económico del puerto, fortaleciendo al mismo tiempo la actividad deportiva, la promoción turística y la proyección nacional e internacional de Manzanillo como uno de los principales destinos mexicanos para la práctica de deportes acuáticos.