SALVAN A INGENIO AZUCARERO EN VERACRUZ
El anuncio de que el Ingenio San Pedro continuará operando y realizará la próxima zafra representa un respiro para trabajadores y productores de caña de la región de Lerdo De Tejada, Veracruz; sin embargo, el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Veracruz, autoridades federales y Grupo Porres no elimina las preguntas de fondo sobre la viabilidad económica de la factoría y la estabilidad de toda la cadena productiva.
Detrás de sus chimeneas hay miles de familias, productores y trabajadores que todavía esperan una certeza: que la próxima zafra llegue y que la caña siga teniendo dónde convertirse en azúcar.
El ingenio, ubicado en Lerdo de Tejada, había quedado en el centro de una crisis después de que Grupo Porres anunciara a principios de agosto su intención de concluir las operaciones al considerar que la planta había dejado de ser económicamente viable. La decisión generó incertidumbre entre trabajadores, productores de caña y comunidades de la región.
El secretario de Desarrollo Económico y Portuario de Veracruz, Ernesto Pérez Astorga, confirmó que se alcanzó un acuerdo con Grupo Porres para mantener funcionando el ingenio y preparar la próxima zafra. El funcionario pidió tranquilidad a trabajadores, productores de caña y habitantes de Lerdo de Tejada y municipios cercanos.
Ahora, la pregunta es: ¿qué pasará con la caña? La gobernadora Rocío Nahle García había advertido desde los primeros días de la crisis que el problema trascendía a la empresa.
“Nos preocupa primero la fuente de empleo y segundo la producción de caña”, señaló durante su visita a las instalaciones del ingenio.
Y posteriormente fijó una posición todavía más clara: el objetivo era mantener la actividad productiva en la región y evitar que la caña de los agricultores terminara sin un destino industrial.
El Gobierno de Veracruz planteó que “la caña de la Cuenca se queda en la Cuenca”, buscando preservar el procesamiento de la producción regional y evitar que el eventual cierre de San Pedro golpeara directamente a los agricultores.
Detrás de cada tonelada de caña existen productores que invierten en tierra, fertilizante, maquinaria y mano de obra; cortadores que participan en la cosecha; transportistas que movilizan la materia prima; proveedores; trabajadores industriales y pequeños negocios que dependen de la actividad económica generada durante la zafra.
Por eso, cuando un ingenio se detiene, el impacto no se queda dentro de sus instalaciones.
Más de mil empleos directos y una cadena productiva mucho mayor
Durante las gestiones iniciales para evitar el cierre, el Gobierno de Veracruz estimó que preservar la operación de San Pedro permitiría proteger más de 1,200 empleos y mantener en la Cuenca del Papaloapan el procesamiento de la caña producida por agricultores de la región.
Otras estimaciones periodísticas ubican la plantilla directa del ingenio en alrededor de 500 trabajadores, además de cerca de 1,000 personas vinculadas con la factoría. �
El Ingenio San Pedro no cerrará, al menos por ahora. El acuerdo entre Grupo Porres y los gobiernos estatal y federal evita un golpe inmediato a una región cuya economía está profundamente vinculada con la caña de azúcar.
Pero para los productores rurales, el verdadero éxito del acuerdo tendrá que medirse en los próximos meses.
No basta con que el ingenio abra sus puertas.
Tiene que recibir la caña.
Tiene que pagarla.
Tiene que generar empleo.
Tiene que mantener la cadena productiva.
Y, sobre todo, tiene que ofrecerle al productor la certeza de que después de sembrar y cosechar tendrá un lugar donde colocar su producción.
Porque detrás del azúcar que llega a la mesa existe un campo que necesita algo tan básico como indispensable: certeza para seguir produciendo.

