TONALTEPETL 18/01/21

Gustavo L. Solórzano

Dedico estas líneas a todos los prestadores de servicios en hospitales públicos y privados que se ha comprometido consigo mismos y con la sociedad, brindando como humanos que son, antes que conocedores de la salud, ayuda humanitaria de todo corazón. Dura ha sido su tarea, nada fácil y además riesgosa, sin embargo, no han claudicado. No son héroes. Permítanme contradecir a quienes así los consideran, son humanos como usted que me lee y como yo, mujeres y hombres de carne y hueso que tienen familia, necesidades personales y laborales que también se enferman y ya ha pasado, incluso muchos de esos hombres y mujeres han fallecido cumpliendo con la profesión que escogieron.

Sus sueños, objetivos y metas se quedaron a medias con su partida. Dejaron familia, padres, esposos, hijos y demás consanguíneos. Escogieron áreas de salud para servir con amor al prójimo, es cierto. Aquí me surge la duda, ¿el prójimo se compromete igual? Caso concreto, ¿la sociedad colimense estará asumiendo la parte que le toca en esta problemática de salud que estamos viviendo? ¿Estaremos haciendo lo correcto para coadyuvar de manera favorable para frenar la enfermedad o estamos jugando a ser Dios?

Por un lado, las autoridades exigen cubre bocas, quedarse en casa, cuidados de toda índole, etc. Por otra parte, la gente abarrota tianguis, festejos, bares, et. El doble discurso ha permeado a nuestra sociedad y la gente se sigue enfermando, naturalmente no es responsabilidad de las autoridades sino de nosotros los ciudadanos que al parecer no estamos cuidándonos, pues existe el riesgo de regresar al semáforo rojo.

Es urgente que nos pongamos la pila, asumir la parte que nos toca en el rol de la vida. Sumar, aportar y colaborar para bien general de nuestra sociedad, empieza en casa. Es imposible que las áreas de salud puedan con tanta carga, mayormente cuando esta pueda venir de actitudes irresponsables, faltas de compromiso y sobre todo, de amor propio y al prójimo. Somos parte del todo, es necesario tener presente que lo que pase a “otro”, me pasa a mí, somos un colectivo almico y humano, somos libres, todos nos necesitamos. Formamos parte del gran engranaje de la vida. No estamos muriendo, nos estamos matando literalmente, al ser descuidados, omisos.

Las batallas no se ganan solas, menos desde un escritorio o solo con buenas intenciones, se ganan uniendo esfuerzos, actitudes, buena voluntad y sobre todo, amor. Eso, a los humanos nos sobra, solo que no hemos podido ponernos de acuerdo por tanta basura emocional con la que nos bombardean diariamente. Mucha gente está trabajando para sí misma, otras siguen a esos, algunos mas no saben ni a donde van y hay quienes se quedaron atorados en el miedo y la sinrazón después del detonante que provocó este caos.

Es necesario volver los ojos hacia adentro, darnos cuenta quienes somos y más allá de ello, darnos la mano, pensar en el bien común. Es urgente que lo hagamos así, todos nos necesitamos.

ABUELITAS:

El director general de las Unidades Médicas Especializadas (UNEME) Centro Estatal Contra las Adicciones (CECA), Guillermo Blanco Govea. Pones a disposición del público en general dos líneas telefónicas de atención a la depresión, la primera es nacional: Línea de Vida 800 911 2000, con atención 24 horas del día y a nivel estatal, pueden pedir ayuda a la línea estatal de atención psicológica, al 313 324 5066. Lo anterior en entrevista con mi compañero Edgardo Zamora. Es cuanto.