FUSIÓN FERROVIARIA ABRE CARRIL DE OPORTUNIDADES ESTRATÉGICAS PARA EL COMERCIO EXTERIOR DE MÉXICO
Juan Carlos Miranda Hernández, director de JCM Ingeniería y Consultoría, dijo que la industria ferroviaria de Norteamérica está al borde de un reacomodo histórico, la anunciada fusión entre Union Pacific (UP) y Norfolk Southern Corporation (NSC), hecha pública el 1 de agosto, no solo representa un cambio en la configuración corporativa de Estados Unidos, sino que abre un nuevo carril de oportunidades estratégicas para el comercio exterior mexicano.
Señaló que si las autoridades dan luz verde la Union Pacific se convertiría en el operador ferroviario más grande de Estados Unidos, superando al gigante Casey Pacific Kansas City, el primer ferrocarril trinacional del continente con más de 51 mil millas de operación, equivalentes a un tercio de la red ferroviaria estadounidense, la compañía ampliará su influencia en rutas clave que hoy conectan con los principales corredores comerciales de México.
Comentó que lo verdaderamente atractivo para México no se mide en millas de vía sino en la competitividad que esta fusión puede otorgar a sectores estratégicos como el automotriz, el acero y el agrícola, ya que la reducción de tráficos interlineales en Estados Unidos, es decir, menos trasbordos entre diferentes ferrocarriles permitiría mejores tiempos de tránsito y mayor eficiencia logística con una red más integrada en territorio estadounidense.
México podría beneficiarse de conexiones más ágiles en puntos neurálgicos como Chicago, San Luis y Nueva Orleans.
Estos nodos donde hoy confluyen trenes con destino o procedencia de México representan cuello de botella que podrían aligerarse con una sola administración ferroviaria generando ventajas claras para la carga mexicana que fluye hacia puertos y cruces fronterizos.
Expertos del sector coinciden en que esta operación pondría a México en una posición privilegiada.
Carlos Barreda Westphal, director de Ferroviaria.mx, explicó que UP podría rebasar a CPKC en capacidad y cobertura, aunque con estrategias distintas, mientras que CPKC apuesta por la integración trinacional vertical, UP buscaría consolidar hegemonía en tonelada-milla con un arancel más horizontal y robusto en Estados Unidos.
El futuro prácticamente está sobre rieles y para los puertos y operadores logísticos mexicanos esta fusión sería un catalizador de oportunidades, una red más grande y eficiente que significaría mayor previsibilidad para los exportadores, mejores condiciones de competencia para el transporte intermodal y sobre todo atraer inversores que apuesten por cadenas de suministro más sólidas y seguras en un momento en donde la incertidumbre global afecta al comercio.
México podría encontrar en este movimiento ferroviario un aliado para fortalecer su papel como socio estratégico de Norteamérica, porque al final del día lo que está en juego no solamente es una fusión corporativa, sino la posibilidad de que México avance sobre rieles firmes hacia un nuevo horizonte logístico.

