LA REESTRUCTURACIÓN DEL GOBIERNO DEL ESTADO – FOREX

Alejandro Bernal Astorga

La mano de quien gobierna se refleja en la organización de su administración. Cualquier cambio en la estructura gubernamental estatal, puede ser propuesto por el ejecutivo, pero será aprobado por el legislativo de acuerdo con la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Colima, de ahí que exista una corresponsabilidad por los resultados obtenidos.

Asimismo, cualquier propuesta deberá formularse y en su caso aprobarse sin afectar los derechos laborales de los trabajadores de acuerdo con la legislación vigente en la materia, ya que el ejecutivo debe ser el primero en cumplir y hacer cumplir la ley.

El Gobierno del Estado de Colima ha pasado por periodos de centralización y descentralización, así como de fusión y disgregación de dependencias, siendo esta última la constante hasta la administración que está por terminar.

La apuesta de la próxima administración es la reducción de los gastos administrativos hasta en un 50 por ciento, con el objeto de capitalizar programas sociales; para ello se optará por la fusión de dependencias, la reducción de costos de operación, puestos de alto nivel, sueldos y el despido o no renovación de contrato del personal de confianza.

La fusión de dependencias requiere de un análisis profesional que le abone a la funcionalidad, evitando “lagunas” y duplicidad de funciones; se deberán preservar las áreas estratégicas y que mejor satisfacen las necesidades de la ciudadanía; al reducirse el personal se requerirá mayor eficiencia (hacer más con menos), por lo que será importante conocer los instrumentos, procesos y la tecnología que se utilizará para que así suceda.

Los cambios de adscripción del personal sindicalizado deberán ser negociados. Reducir los sueldos significa ahorros, pero en puestos clave se corre el riesgo de contratar personal falto de capacidad (se requiere más que buena voluntad para dar resultados); al prescindir de los trabajadores de confianza (como está ocurriendo) el nuevo personal deberá contar con el perfil adecuado, evitando un inicio complicado producto de la inexperiencia.

Si bien el costo político del despido masivo de personal del Gobierno del Estado será adjudicado al gobernador en turno, las demandas por despido injustificado o no acorde a las prestaciones de ley (y de proceder las indemnizaciones) serán afrontadas por la administración entrante.

La fusión de secretarías centralizará el poder y quien lideré los esfuerzos de estas deberá tener conocimientos básicos de las actividades a las que atenderá; será su responsabilidad rodearse de la gente adecuada, en el momento preciso para conformar un equipo multidisciplinario de trabajo que esté a la altura de las circunstancias.

La desconcentración de algunas secretarías hacia los municipios en los que es más intensa la actividad a la que se deben, deberá vencer los costos de traslado y operación, debiendo no ser solamente física, sino también administrativa, para la obtención de los resultados esperados. Llama la atención que al inicio del sexenio el gobierno federal planteó la misma estrategia sin que hasta el momento se haya realizado.

La restructuración y visión de gobierno deberán reflejarse en la asignación del presupuesto, al privilegiar la inversión sobre el gasto; definir qué actividades se promoverán para que con el mínimo de inversión se genere el máximo de beneficio, será estratégico; la optimización en el uso de los recursos internos y la capacidad para gestionar recursos con el gobierno federal y con instancias nacionales e internacionales será puesta a prueba.

El gobierno entrante deberá distinguirse por su capacidad para dar resultados en el corto, mediano y largo plazo; sin duda ese es un mejor argumento para trascender que culpar a los anteriores de la responsabilidad que tú mismo pediste tener, pese a todo lo que eso implicaba.