Otra vez al asedio a la Comisión Estatal de Derechos Humanos

Por Ángel Durán

Otra vez en riesgo la operatividad independiente de la Comisión Estatal de derechos Humanos; pues se está trabajando casi de forma imperceptible en el Congreso para modificar su Ley Orgánica.

Sin embargo, otra vez, intentan hacerla ineficaz pues le están queriendo poner dientes a la CEDH, según los impulsores de la iniciativa.

La diputada Remedios, hace un año, ya había hecho esa misma intentona, en aquel tiempo, recibió de varias organizaciones civiles, una propuesta de reforma a esta ley orgánica, se ignoró por completo, ahora se sabe que le siguen dando para adelante y no están invitando al debate social, ni siquiera a la sociedad civil organizada, quizá, a los grupos de siempre, pero a la sociedad en general, no se le ha invitado.

Ponerle dientes a la Comisión, es un grave error, que pagaremos la sociedad colimense; e incluso, podría resultar un verdadero problema para el gobierno entrante; pues fíjese usted cómo funciona el diente de la Comisión que le quieren poner.

Una comisión con dientes -como le llaman ellos-, significa que cuando se emita una recomendación, éstas sean vinculantes, esto es, que obliguen a todas las autoridades condenadas.

Pareciera que, desde el punto de vista lógico, así tendría que ser, pues toda recomendación que emita la Comisión, diciendo, que sí hubo violaciones a derechos humanos, lo lógico es, que la autoridad responsable, acepte esa recomendación.

Pero ¿qué sucede, cuando la autoridad responsable por la violación a derechos humanos no acepta la recomendación? históricamente se decía que ahí quedaba todo y, por lo tanto, se corrió la voz de la sociedad, que las recomendaciones de la Comisión Nacional y las Estatales de Derechos Humanos, son como las llamadas a misa, o sea, si se quieren respetar se respeten y si no, no pasa nada.

Ahí emergió supuestamente la necesidad de hacer algo para que esas recomendaciones pudieran ejecutarse por la misma comisión; y le llamaron entonces, que a las comisiones hay que ponerles dientes.

Nada más erróneo que esto, el sistema actual de las comisiones estatales y la nacional de derechos humanos, sí tienen dientes, nada más que son diferentes a las sentencias que dicta un tribunal de justicia, como nosotros las conocemos, en donde las sentencias se ejecutan de manera forzosa.

Para ejemplificar, quiero decir que existen otra gran cantidad de organismos no jurisdiccionales, -así se les llama-, cuyas determinaciones por naturaleza, no coercitivas, sino más bien, impregnadas de un alto contenido de valor moral y de justicia, aquí encontramos; al Centro de Justicia Alternativa, a la CONDUCEF, a las mismas comisiones estatales de derechos humanos y a la nacional, que solamente conocen del problema, lo analicen y emiten una recomendación, pero no son coercitivas, porque no es su naturaleza, o sea, sí son obligatorias, pero las ejecuta otra autoridad que puede usar la fuerza, cuando no son aceptadas.

Imagínese usted, que la Comisión Estatal de Derechos Humanos emita una recomendación, donde el ejecutivo del Estado, comete una violación a los derechos de los colimenses, por no garantizar el derecho humano a la seguridad pública, el ejecutivo no la acepta y entonces la Comisión, tendría que ejecutarla de manera forzosa; ¿cómo? No, así no es el sistema de los organismos no jurisdiccionales, hay mecanismos para ejecutar esas recomendaciones y lo establece la Constitución estatal, la Constitución nacional y tratados internacionales; pero aquí, se les ocurre lo más fácil y lo más mediático y eso desnaturaliza la función de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ojalá se lleven a cabo foros con la sociedad para debatir estos temas. Pues de pasar esta reforma le causará un grave dolor de cabeza a la nueva administración.

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