Presentan realidad de la innovación en Colima

En estos días, el Dr. Ramón Sánchez Piña, de la Universidad de Harvard, presentó vía Zoom los resultados del “Diagnóstico del Ecosistema de Innovación Colimense” a un grupo de investigadores, administrativos, docentes y directivos de la Universidad de Colima encabezados por el rector, Dr. Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, y en el cual el estado se ubica en un 45.8 por ciento, en una escala del uno al cien, en el índice de innovación.

En su exposición, el Dr. Sánchez Piña comentó que la diferencia entre lugares como Silicon Valley y Colima no es su gente, porque en todas lados hay personas talentosas, sino el Ecosistema de Innovación (EI), “que es el que da acceso a tener fondos suficientes y contar con una estructura que permita desarrollar empresas de alto impacto, ya sean tecnológicas o de corte social, que sean exitosas”.

Un ecosistema de innovación exitoso, aseguró, entre otros elementos debe contar con la realización de investigación básica en las universidades, fondos de inversión, fondos para prototipos, inversionistas ángeles y de capital de riesgo, crowdsourcing o colaboración colectiva, aceleradoras de negocios, filántropos de riesgo y además apoyos legales para que las y los interesados en invertir puedan deducir impuestos y beneficiarse con algún desarrollo tecnológico o proyecto al que hayan apoyado.

La idea, propuso Ramón Sánchez, no sólo es realizar investigación básica, sino que ésta ayude a resolver los problemas que enfrentan la sociedad y las y los empresarios. De nada sirve, cuestionó, hacer investigaciones sólo para publicar en revistas arbitradas y entrar al Sistema Nacional de Investigadores; “si se tiene un EI funcional, los investigadores empiezan a ver cuáles son los problemas de la sociedad, ya sea a corto, mediano o largo plazo, y con base en ello deciden cuáles son sus prioridades de investigación, no sólo para ganar dinero, que sí lo ganan, sino para que su labor sea significativos para la sociedad”.

Sin un buen ecosistema de innovación, dijo, el 95% de los emprendedores muere.

De acuerdo con su diagnóstico, para desarrollar en estos momentos un ecosistema de innovación exitoso se necesitan elementos que no requieren grandes capitales, como serían la elaboración de leyes para apoyar la innovación que beneficien a los y las inversionistas; que haya festivales en invierno para que vengan personas de otros países a invertir y tener un diagnóstico de las necesidades de las empresas locales para que investigadores o alumnos de posgrado de la Universidad puedan buscar soluciones.

La ventaja del estado es que ya comienza a haber una masa crítica, con abogados, ingenieros, médicos, investigadores, artistas y personas con muy diversas profesiones, algo que lleva más de 25 años desarrollar. Lo que faltaría, agregó, es promover en la UdeC y en otras instituciones educativas lo que llamó la tercera vía; la primera es cuando un joven egresa y busca empleo en cualquier empresa o dependencia, la segunda cuando el egresado busca obtener una maestría o doctorado para trabajar en la Universidad y la Tercera Vía es que conozca bien la ruta crítica para ser emprendedor; esto es, que sepa cómo y con quién acudir para financiar su proyecto, ya sea en el país o el extranjero.

Insistió mucho en la vinculación universidad-sector productivo, que es esencial para un EI funcional. Esto es, conocer los problemas de la comunidad, “la vinculación promueve soluciones reales, genera conocimiento original, efectivo para la sociedad, y sirve para resolver problemas actuales y crear nuevos negocios tecnológicos o sociales que se puedan desarrollar”.

“Necesitamos -dijo por último- crear condiciones para apoyar a que los individuos puedan crear empresas aunque no tengan historial crediticio, dinero propio, experiencia ni conexiones políticas. Se requiere, especialmente, que toda la comunidad participe”, no sólo las universidades y el sector privado, sino también el gubernamental.