QUOD SCRIPSI, SCRIPSI – 21 DE FEBRERO 2022

HORACIO ARCHUNDIA

SEMBRADORES DE MIEDO. La ola de violencia que se levantó en Colima en las últimas semanas, ha servido de herramienta a una oposición desesperada que pretende linchar a la gobernadora Indira Vizcaíno, aprovechando los hechos para llevar, como se dice coloquialmente: “Agua a su molino”.

Acaudillados por políticos del vencido régimen local, algunos ex funcionarios arremeten contra el gobierno estatal asumiendo que están en su derecho de ser críticos, cuando muchos de ellos no han siquiera entregado buenas cuentas de su paso por la función pública. Otros, del segmento clásico de los “quedabien”, aplauden las publicaciones, los comentarios, las entrevistas y los debates que en redes sociales encabezan sus patrocinadores,  buscando con ello debilitar la figura política de la titular del Poder Ejecutivo del Estado. Pareciera que sus anhelos consisten en que le vaya mal a Colima, para pronunciar un “se los dijimos” que traen atorado en los labios. Sin embargo, la sociedad no ve con buenos ojos la estridencia de esa monstruosidad, porque los colimenses saben bien que este fenómeno social -el de la violecia-, tiene hondas raíces en Colima y florece en razón de antiguas rencillas al parecer surgidas de la disputa por el poder de grupos que buscan controlar la entidad.

Y aunque el estruendo de las balas disminuye de forma gradual, siguen dándose hechos sangrientos que mantienen en vela a los ciudadanos de bien, atemorizados por la cruenta lucha.

El saldo sangriento es elevado, aunque vaya a la baja. Bajo ese contexto, es igual de preocupante el repugnante oportunismo de una oposición que sigue utilizando gatilleros, pero ahora en algunos medios de comunicación y en las redes, foros desde los que se denuesta a la gobernadora y se descalifican sus esfuerzos y los del gobierno federal, para devolver la paz a nuestra entidad.

Mal hacen, luego entonces, quienes desde la perversidad política invierten y dilapidan en un proceso lacerante que busca a toda costa debilitar a Indira Vizcaíno.  Pareciera que el temor principal es que sigan descubriéndose las evidencias del escandaloso  latrocinio cometido durante el sexenio anterior y lo que quieren es distraer a los ciudadanos levantando un debate público en el que lo que menos le conviene a Colima es sembrar el terror por cuanto reviste de fatal para la sociedad entera.

Sumar esfuerzos, aportar, proponer y contribuir a la estabilidad que se está recuperando ya en el Estado, es el camino que debe trazarse la oposición.

Difundir rumores, generar polémicas, extender infundios, calumniar cobardemente y valerse para ello de personajes claramente identificados en los medios y en las redes, es la peor actitud.  Con ella confirman que los colimenses tomaron la decisión correcta arrojándolos del poder. De pronto olvidan que los dos municipios en los que se reflejan los más altos índices de violencia en los días recientes, son gobernados por ellos: Colima y la Villa de Álvarez.

Que no se pierda la cordura. La experiencia que tienen debiera haberles dejado una gran lección: Las lides políticas se ganan conquistando con buenas acciones al electorado, no convirtiéndolo en rehén de intereses mezquinos. El pueblo los conoce y los observa.

LA MAYORÍA EN RIESGO. Los innecesarios conflictos y las polémicas que se han protagonizado en el Congreso del Estado, tienen en vilo la mayoría que morenistas, aliancistas y demás partidos simpatizantes de la 4T ganaron a la buena en la elección pasada. ¡Cuidado!

POR HOY, BUEN DÍA.

NOS LEEMOS EL MIÉRCOLES.