TONALTEPETL 9/1/21

Gustavo L. Solórzano

“La guerra permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro planeta es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad que camina hacia su autodestrucción”. Máximo Sandín

Luis Pasteur postularía en 1835 que los microbios son la causa de la mayor parte de las enfermedades y por tanto la única estrategia terapéutica válida consiste en destruirlos, así como en prevenir su invasión mediante campañas de vacunación masiva. Convertida en dogma tal teoría es hoy aceptada de forma casi unánime y complementada por una concepción simplista de la inmunidad constituye la base del negocio de las multinacionales farmacéuticas. Sin embargo, carece de rigor científico, se basa en una concepción militarista de la vida y sus consecuencias para la salud tras cien años de fumigación antibiótica e intoxicación vacunal son nefastas. Las bacterias y virus tuvieron y tienen un papel fundamental en el origen y mantenimiento de la vida.

Dada la importancia del asunto que en esta ocasión comparto, le he llamado la “guerra contra los microbios”. Aclarando que lo que la Teoría de la Infección o Teoría microbiana de la enfermedad propone, es más correcto decir impone, es que los microorganismos son la causa de muchas enfermedades y, por tanto, la estrategia terapéutica fundamental consiste en destruirlos. Y aunque esta teoría constituye los cimientos del poder económico de las grandes multinacionales farmacéuticas un breve recorrido por sus orígenes, su evolución y su actual implantación dogmática nos muestra no sólo la ausencia total de fundamento científico en sus planteamientos sino las dramáticas consecuencias que su aceptación acrítica tiene sobre la salud de la población.

Es difícil saber con exactitud a quién se le ocurrió por primera vez la idea de que alguna clase de criatura invisible y perversa debía tener la culpa de nuestros males. En distintas culturas de la antigüedad existen referencias a agentes vivos como posibles causantes de enfermedades. Posteriormente diversos médicos hablaron de “criaturas” o “cuerpos diminutos” refiriéndose a posibles agentes causantes de graves males al entrar en el cuerpo. Desde entonces la idea de una amenaza exterior caló profundamente en los investigadores. Olvidando por completo, alimentación, descanso, actitud, agua, contaminación, mentalidad, deporte, predisposición, etc.

Si bien es cierto que los patógenos influyen, también es cierto que nuestro organismo tiene sus herramientas y capacidades para defenderse y reestablecer su equilibrio. La clave es encontrar el camino y para ello es necesario recurrir a la ayuda profesional. Ciertamente es necesario evitar exponernos a focos de infección identificados, observar los cuidados necesarios y sumar por un bien común.

Hoy el covid tan cacareado, se ha convertido en una amenaza porque no hemos sabido convivir en abstinencia pública. Dice un compañero de medios, “el covid ya es moda,” refiriéndose a la clase política y agrega, “ningún político se ha muerto”. Por otra parte, circula un video en redes en donde supuestamente algunos jefes de estado se las han puesto, sin embargo, las imágenes muestran que solo ha sido una farsa, pues en algunos casos ni aguja lleva la jeringa. ¿Quién y para qué, están jugando con nosotros?

ABUELITAS:

Sin ofender y sin responder a los burdos señalamientos que en algún momento le han lanzado, el diputado Guillermo Toscano, sigue cumpliendo sus compromisos con la población que representa. El y su equipo de trabajo visitan colonias, barrios y lugares en donde su servicio de gestoría se requiere. Eso le ha ganado el respeto y aprecio de quienes son escuchados y atendidos por él. Bien por el diputado, sin duda, le está cumpliendo a Villa de Álvarez y mi augurio es que va por buen camino. Es cuanto.