CARICATURA – ¿QUÉ VIENE? 20 DE SEPTIEMBRE DE 2021

SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

Repetido hasta el cansancio, un funcionario electo por medio del democrático ejercicio de una elección es un mandatario.

Demostrado está que, en las más ocasiones, quien llega al puesto, lo olvida. A veces se digna representar algunos intereses de grupo o ideales partidistas. Pero casi siempre sucede que solo oye a su voz interior y a su muy particular forma de ver e interpretar el entorno. Una manera elegante de decir que hace su regalada gana.

No importa si hay crisis financiera, o crisis de salud, o crisis de seguridad, o crisis de credibilidad. No importa si feminicidios, homicidios o violaciones a los derechos humanos aumentan o no disminuyen.

Nada pasa si proyectos de inversión se suspenden o hibernan, si la migración se ha convertido en un problema geopolítico o de seguridad nacional, si las desgracias naturales golpean y no hay forma de dirigir apoyos a la gente o a la reparación de la infraestructura dañada.

Lo que importa es seguir en el espejismo de la grandeza. Importante es citar al poeta y con grandilocuencia remitir el discurso a la historia ficta llena de misticismo, contando hazañas que en la bruma del tiempo se saben falsas.

Luz, sonido, fuegos artificiales, video y artista de apellido extranjero, antesala de una convocatoria internacional, donde ni estuvieron todos los que son, ni son todos los que estuvieron, con intención de colocar, logrando solo exhibir.

Qué triste es ser testigos de un ejercicio tan fallido y falto de tacto, carente en identificar el momento y, además, equivocando las pretendidas intenciones. Verbalizar el deseo de la desaparición de la OEA a partir de una reunión de la CELAC donde lo que abundó fueron reclamos, desavenencias y ausencias. Bonito consenso.

Fatal testificar como más que un retrato de la tradición diplomática que nos define, nos regalaron una distorsionada CARICATURA.

MICROCUENTO

Buena charla, sin duda. Alcanzamos a ponernos al día en un montón de cosas que yo tenía pendientes en mis recuerdos. Me sorprendió todas las ideas y datos que abundaban desacomodados en mi cabeza, pero que encontraron su lugar después de platicar. Aunque me precipité, caí en la cuenta de que no pregunté el nombre y se que ya no sería posible otro encuentro conmigo.