Colima, capital de las masacres y los descuartizamientos

De acuerdo con Genaro Ahumada, investigador de la organización Causa en Común, la destrucción y el descuartizamiento de cadáveres son de las atrocidades que se registran con más frecuencia en Colima, según lo recabado en el “informe de atrocidades y eventos de alto impacto registrados en medios” de 2021, que elabora dicha agrupación.

En Colima, este informe que recopila 71 “atrocidades” cometidas de enero a diciembre de ese año, también las desagrega de la siguiente manera: siete son catalogadas como masacres (es decir que se asesinó a más de tres personas en un mismo acto); 10 corresponden a fosas clandestinas; 26 a mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres; dos corresponden a la categoría de calcinamiento y 10 son registradas en la de tortura.

Hay cinco registros de asesinatos de niños y adolescentes, cinco asesinatos de mujeres con extrema crueldad, un asesinato de defensores de derechos humanos, un asesinato de personas de grupos vulnerables, dos asesinatos de funcionarios y actores de relevancia en materia de seguridad, un intento de linchamiento y un acto violento entre grupos delictivos o contra la autoridad, que generan un alto impacto en una comunidad.

De acuerdo al documento, en el país se registraron cinco mil 333 atrocidades, las cuales, se obtuvieron de analizar cuatro mil 191 notas periodísticas desde enero hasta diciembre de 2021, notas que también arrojaron ocho mil 759 víctimas, sin embargo, se especifica que en 305 de ellas, no se especificaba el número de víctimas.

Las atrocidades cometidas en el país, se desagregan de la siguiente manera:

Masacre – 529

Fosa clandestina – 556

Mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres – 837

Calcinamiento – 356

Tortura – 1,151

Asesinato de niños y adolescentes – 373

Asesinato de mujeres con crueldad extrema – 490

Asesinato de defensores de derechos – 17

Asesinato de periodistas – 9

Asesinato de personas de grupos vulnerables – 45

Asesinato de actores políticos- 69

Asesinato de funcionarios y actores de relevancia en materia de seguridad – 181

Terrorismo – 27

Linchamiento – 42

Violación agravada – 75

Esclavitud y trata – 10

Intento de linchamiento – 279

Violencia contra migrantes – 99

Según el documento, las tres entidades con mayor número de casos de atrocidades durante 2021 fueron: Guanajuato con al menos 586, Jalisco con al menos 374 y Michoacán con al menos 307.

Las recomendaciones que da el informe

El informe de Causa en Común contiene una reflexión final y una serie de propuestas. En su reflexión, la organización dice lo siguiente:

“El presente trabajo apunta hacia historias que, acumuladas, presentan un mosaico de dolor y crueldad, que se esconde detrás de las cifras de incidencia delictiva. Muestra también que, lejos de la mitología sobre crimen organizado que prevalece en nuestra conversación pública, buena parte de estas atrocidades son perpetradas por personas que no forman parte de organizaciones criminales. Se trata de violencia criminal, sí, pero es, también, violencia familiar, violencia comunitaria y violencia social. En este sentido, el trabajo pretende iluminar los rasgos más oscuros de nuestra sociedad, y que nunca debemos ignorar. Al final del día, ése sería el propósito de este recuento: rescatar nuestra capacidad para conmovernos ante el cúmulo de horrores”.

Mientas que en sus recomendaciones se enlistas estas:

Cada ciudadano y cada comunidad tiene la responsabilidad de exigir a los gobiernos locales y al federal, al menos: a) reformas de cuerpos policiales y de fiscalías que atiendan insuficiencias como bajos sueldos, prestaciones incompletas, capacitación deficiente, y equipos e infraestructuras insuficientes; y b) la resolución de casos que han agraviado a la comunidad, con investigaciones sólidas.

Son indispensables las aproximaciones sociológicas que trasciendan los enfoques meramente policiacos, que permitan la comprensión de las realidades locales, y que contribuyan a la construcción de políticas de seguridad, de prevención y sociales, que respondan a las realidades de cada comunidad y región del país.

Es evidente que la acumulación de violencias y atrocidades refleja patologías graves que presentan un reto social mayúsculo. A los enfoques policiales y sociológicos, deben sumarse enfoques psicológicos. Por ello, contrario al desmantelamiento prevaleciente de estructuras y programas del sector salud, deben éstos fortalecerse e incluir, de manera prioritaria, la atención psicológica especializada a escala nacional.

El mismo Genaro Ahumada compartía en entrevista, que una de las recomendaciones por su parte, es que el combate a la criminalidad debe de ir acompañado de estrategias psicológicas y sociológicas que permitan entender el por qué de estos niveles de violencia extrema.

El informe puede ser consultado en esta liga.