OPINION

DESEMPLEO E INSEGURIDAD RETO DEL PRÓXIMO PRESIDENTE/A – POR MANUEL OLVERA SÁNCHEZ

El sabio no enseña con palabras,

sino con actos.

Lao-Tsé.

Dentro de las diferentes mediciones que se han realizado con relación al desempleo en nuestro país, se observan varios indicadores que deben ser tomados en cuenta por el próximo/a titular del gobierno federal, ya que con base a políticas públicas orientadas hacia su combate tendremos un crecimiento económico importante y como consecuencia una sociedad con un nivel de vida digna.

 Los indicadores arrojan resultados como el que de cada 100 desempleados 80 de ellos concluyeron algún grado de estudios y que la mayor parte la representan mujeres que en algunos casos se encuentran empleadas,  pero de manera informal, así como que en su mayoría cuentan con estudios del nivel medio superior hasta el nivel superior,  lo cual habla de que estamos generando profesionistas con perfiles que no está demandando el mercado laboral y muy en particular derivado de una economía globalizada.

Afortunadamente también es cierto que no todo pareciera ser cifras negativas en referente al desempleo, ya que de cada 100 personas en edad laboral 97 se encuentran desarrollando alguna actividad económica, sin embargo el 54% lo hacen de manera informal,  lo cual deriva en que carezcan de prestaciones sociales o que en algunos casos el ingreso no permita que se de suficiencia a alimentos, vivienda digna y servicios médicos.

Una de las causales por las cuales se generan una cantidad considerable de personas ocupadas en la economía informal obedece en gran medida a que el gobierno no ha generado las condiciones necesarias para que se presente inversión productiva que propicie combatir la informalidad. También obedece a que el crecimiento poblacional ha rebasado al gobierno demandando oportunidades de empleo.

Otra de las causales que propician que los capitales no inviertan en nuestro país, es sin lugar a dudas la corrupción; ésta impide que las proyecciones de crecimiento de  la economía de nuestro país crezca,  ya que los indicadores de corrupción han escalado hasta los más altos niveles,  tratándose de temas como el de la asignación de proyectos productivos, en temas de seguridad pública, de salud e incluso en el tema educativo. Todo este entorno propicia un ambiente de desconfianza entre los sectores productivos derivando en que personas económicamente activas estén desempleadas.

Independientemente de que incluso existen países con sanciones tan drásticas como la pena de muerte para funcionarios que cometan actos de corrupción, ésta no se ha frenado y en gran medida se deriva de la falta de obligatoriedad de la educación cívica desde el nivel básico escolar y a que en el hogar no se fomentan los valores elementales que los alejen de caer en las conductas antisociales.

Un tema que se ha dejado de estudiar y que vale recordar es  que precisamente derivado que a nuestro país a través de diferentes estudios se le ha encuadrado como de los países más corruptos del orbe,  ha propiciado un ambiente de total inseguridad pública,  ya que las condiciones en los hogares mexicanos se han visto seriamente afectadas en lo económico,  y  en gran medida obedece a las faltas de condiciones en las familias mexicanas para poder llevar el sustento mínimo que satisfagan sus requerimientos.

La inseguridad se ha disparado a niveles sumamente preocupantes también gracias a que se han acentuado de manera negativa algunos factores como un modelo educativo fallido donde se han olvidado de educar jóvenes con formación académica que se requieren ante una economía globalizada;  también obedece a que las condiciones de igualdad se ha sido omiso,  generando con el correr del tiempo un incremento considerable en la pobreza y pobreza extrema,  y sin dejar a un lado el tráfico de armas y droga que han sido el detonante principal del incremento de la inseguridad en nuestro país.  Todo lo anterior de forma abreviada es la fuente principal del desempleo en nuestro país.

Por muchos años en nuestro país padecimos un estado de derecho violentado, donde cometer actos de corrupción no era sancionado y las políticas enfocadas a la transparencia eran solo simulaciones donde rara vez se aplicaban sanciones, sin olvidar que hemos contado con un sistema judicial que no persigue, no detiene, no juzga a quienes desvían recursos públicos.

De gran relevancia por su trascendencia en la impartición de justicia es que para el poder judicial solo se destina la cantidad del 1.3 del producto interno bruto (PIB), cuando en otros países llegan a destinar hasta el 5.0 de su PIB para las tareas tan importantes que desarrolla el poder judicial, o sea que se deben de canalizar más recursos para lograr contar con elementos que resguarden la seguridad bien pagados, con preparación académica y con prestaciones sociales.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) un día si y el otro también se ha dedicado a descalificar al poder judicial y en particular a la presidenta  de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Norma Lucía  Piña Hernández, lo anterior obedece a que simple y sencillamente no es de su agrado ya que le aposto a otra integrante para ocupar la presidencia de la SCJN, pero lo anterior solo ha propiciado que los insultos por parte de los seguidores de AMLO hacia la presidenta de la SCJN arrecien al grado de llevar a cabo actos intimidatorios como en su caso los llevaban a cabo la secta Ku Klux Klan, sin embargo, al parecer este tipo de eventos han servido para acrecentar la credibilidad del poder judicial aun con todas las limitantes económicas y de violencia.

¡MÉXICO, HAZ MEMORIA!

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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