TONALTEPETL – 14 DE OCTUBRE 2021

Gustavo L. Solórzano

Durante los años que colaboré como conductor en el teatro de la feria, tuve la oportunidad de hacer muchos amigos. La señora que vende duros, el de los algodones de azúcar, el que vende cacahuates, los de los diferentes puestos de alimentos y golosinas artesanales, los vigilantes y señores del aseo, los de las exposiciones y desde luego, los artistas y expositores de la cultura. Gente de nuestro estado y de otros estados y países participantes, mismos con los que hasta hoy, conservo esa valiosa amistad. Las redes sociales han sido determinantes para ello y son sin duda, el medio adecuado para compartir.

Como en los buenos tiempos, quienes administran nuestro máximo festejo anual iniciaron preparativos para la feria 2021 en tiempo y forma. Lamentablemente, para algunos y justificadamente para otros, este año no habrá feria, aunque dicen algunos que nadie les ha dicho nada. Ciertamente, apenas hace un par de días se dio a conocer la versión oficial a cargo del director del instituto. La inconformidad que va creciendo como bola de nieve es la siguiente: al decir de algunas amistades que han tenido a bien compartirme su situación, con suficiente tiempo de anticipación, se abrió la convocatoria para apartar los lugares que los comerciantes necesitarían para exponer sus productos. Obviamente no fueron ni dos, ni tres pesos, los que les solicitaron para su apartado, hasta ahí todo bien.

El detalle en consecuencia, es que, al parecer, nadie de la cara y los comerciantes al enterarse oficialmente que no habrá feria, con justa razón, quieren que se les devuelvan sus apartados. Eso es lo institucional, lo honesto y transparente, eso es corresponder a la confianza de la sociedad, del gobernador y de los que confiaron en sumarse al proyecto de feria 2021. Pienso yo, principalmente cuando algunos de ellos argumentan que solicitaron prestado o empeñaron algunas modestas pertenencias a fin de asegurar su participación en la fiesta de todos los colimenses.

No tengo el gusto de conocer a las nuevas autoridades del IFFEECOL, sin embargo, me queda claro que la institucionalidad está por encima de toda circunstancia y que el titular habrá de cumplir con lo que le marca no solo la ley, sino el sentido común, no hay función, el dinero se regresa, no hay necesidad de pasar a otras instancias.

Por otra parte, en un hecho sin precedentes hasta donde yo conozco, se eligió a una reina para un evento inexistente. Generando con ello gastos innecesarios en plena pandemia y estando severamente afectadas las arcas gubernamentales. Habiendo además cientos de trabajadores, cuya nomina no ha sido cubierta en su totalidad, en fin.

Ojalá que todo termine en sana paz y que cada quien recoja lo que justamente le corresponde.

ABUELITAS:

“Hombre”, éste es un término para enorgullecerse, pero tenemos que preguntarnos ¿Qué clase de hombre? No el hombre, por cierto, que se irrita por trivialidades, que presta atención a pequeñeces y se enreda en todo lo que lo rodea. Para tener derecho a llamarse hombre, se debe ser un hombre; y este “ser” se obtiene sólo a través del conocimiento de sí y del trabajo sobre uno mismo en las direcciones que llegan a ser claras a través del conocimiento de sí. G.I. Gurdjieff. Es cuánto.